Salud en venta (parte 2)

Hace algunos días les compartimos la primera parte de este texto donde hablamos del gran negocio de las farmacéuticas, si te lo perdiste puedes leerlo aquí. En esta ocasión presentamos la segunda y última parte donde explicaremos el valor de la medicina doméstica y por qué elegimos este camino para nuestra cooperativa.

 

Los remedios de la abuela.

Se ha vuelto tan rutinario el consumo de medicamentos, que cualquier resfriado, diarrea, dolor de extremidades o jaqueca, amerita el consumo de una pastilla, y hemos olvidado los remedios que apenas hace dos generaciones se ponían en práctica, con excelentes resultados, de manera económica, y en la inmediatez del hogar: la llamada medicina doméstica.

Hoy en día se sabe que un tesito medicinal contiene más de 100 000 sustancias químicas diferentes, entre las cuales están las de actividad farmacológica (a diferencia del medicamento alópata que generalmente contiene una sola sustancia). Y hablando de abundancia, México anda por el segundo lugar mundial en cuanto a número de especies medicinales, y el quinto en diversidad lingüística, es decir de pueblos que son los herederos de los conocimientos ancestrales. Sin embargo sabemos que la medicina tradicional se desenvuelve en condiciones desventajosas, con escaso apoyo para su promoción y desarrollo. Más aún, la mayoría de la gente de las ciudades no creemos en ella y la vamos olvidando.

La herbolaria no era precaria, adquirió esa condición y la mantiene como efecto de que es la medicina disponible de los más pobres y marginados. Esta discriminación data desde la conquista de América, de la cual obtenemos que las plantas nativas son más desconocidas que las importadas del Viejo Mundo, por lo que la manzanilla, la ruda y el romero, nos resultan más conocidas que la lentejilla, o el estafiate que crecen naturalmente en las banquetas y patios de nuestra ciudad. La paradoja es que desdeñan lo que no conocen, pues ni con todos los avances tecnológicos ha sido posible explicar científicamente la medicina que resguardan las plantas. Entender las miles de sustancias químicas y sus complejas interacciones en cada especie, sobrepasa la capacidad de uno y mil laboratorios. Esa es la magia divina de la medicina herbolaria, conocimiento que sólo los pueblos en su largo caminar por este mundo, han podido descifrar.

No obstante sus limitaciones, la ciencia continúa investigando, y termina aceptando la maravilla de la medicina tradicional, no sólo al comprobar las propiedades de tal o cual sustancia en una planta, sino que se da cuenta de la pequeñísima cantidad necesaria (medida en nanogramos) para causar efectos fisiológicos en el cuerpo, no sólo ingerida, sino por la respiración o por la piel, de manera tan eficaz y veloz que 5 minutos después de oler un aroma, de tener un baño o un masaje con estas sustancias, el torrente sanguíneo ya lo ha llevado a todo el cuerpo y se registren sus efectos fisiológicos, porque esta medicina no busca únicamente atacar síntomas, sino devolver también el equilibrio mental y emocional. Es una medicina integral.

 

Una Cooperativa de personas “inútiles”.

No es una coincidencia que las fundadoras de esta cooperativa sean mujeres de avanzada edad y con discapacidades motrices, auditivas y visuales. Es la sociedad del siglo XXI la que no tiene un lugar útil para personas con estas características. La única manera de desempeñar una actividad productiva, gratificante, remunerativa, de tener un lugar en la sociedad, era creando ellas mismas una fuente de empleo. Lo hicieron a la antigua usanza, como cuando los ancianos eran respetados por los conocimientos y sabiduría acumulada.

La cooperativa “OYAMEYO SUPLEMENTOS TERAPÉUTICOS NATURALES” que nace con el propósito de aliviar y prevenir malestares físicos elevando la calidad de vida de nuestros clientes, navega a contracorriente con el sistema hegemónico de “salud” que nos rodea:

Frente a la producción de medicinas en serie, con multas por efectos secundarios e irresponsabilidad en sus investigaciones, OYAMEYO tiene la visión de ofrecer productos naturales de alta calidad. Por lo que la mayor parte de las plantas que utilizamos, son cultivadas en los traspatios de nuestras casas de manera orgánica, sin pesticidas ni fertilizantes químicos; cosechadas en la temporada del ciclo lunar que les confiere el mayor grado de concentración de sus elementos medicinales; deshidratadas a la sombra a diferencia de los tés comerciales que se secan al sol; y procesadas con nuestras manos, para lograr los índices de calidad que ofrecemos.

Porque los conocimientos ancestrales se están perdiendo, retomamos el empleo de antiguas técnicas curativas, así como el uso de plantas nativas de este país usadas desde hace más de 500 años como el Cihuapahtli, el Sinicuichi o el Toronjil, otras plantas nativas utilizadas popularmente como la hierba del golpe, el árnica mexicana o la santa maría, además de otras provenientes de los 5 rincones del mundo pero integradas firmemente a la cultura medicinal mexicana, como la malva, llantén, mercadela, entre muchas otras.

Mientras que proliferan servicios gratuitos de atención médica de baja calidad, medicamentos de altos costos, calidad discutible y efectos secundarios, proponemos regresar al tratamiento de los padecimientos en casa como primera instancia, de manera autogestiva, como medio económico, natural e inofensivo de mantener la salud familiar de la manera que se acostumbró siempre.

Aunque hemos incorporado nuevos productos, a continuación nos permitiremos exponer algunos de los artículos que en Oyameyo hemos venido confeccionando:

Baño postparto. Es una tradición ancestral bañar a las mujeres recién paridas para devolverles el “calor” perdido y que regrese su armonía interior y exterior para evitar futuros padecimientos. Nosotros hemos elegido las plantas con propiedades de cicatrización, antiinflamatorias, antimicrobianas, que regulan la menstruación, que regresan los tejidos a su lugar, que promueven la lactancia, etc. La mezcla de plantas viene en un sobre que se sumerge en agua caliente con la que la mujer recibirá el baño.

Baño para pies. Las plantas elegidas para esta fórmula alivian la hinchazón y el cansancio de los piés generado por largas jornadas de esfuerzo, combaten infecciones, cicatrizan heridas y también se puede ocupar para el pié diabético.

Cojines terapéuticos. Además de las plantas, las semillas también tienen propiedades medicinales, en este producto se combinan ambas cosas Confeccionamos cojines de distintos tamaños y diseños, collares y pantuflas, según la parte del cuerpo que se quiera aliviar. Tras meterse por breve tiempo al microondas o en baño maría, se aplica en contracturas musculares, molestias en articulaciones, torceduras o para el alivio de cólicos menstruales.

Antifaz. Confeccionado también con una combinación de semillas y plantas, se introduce por unos minutos al refrigerador y se aplica en los ojos para desinflamar los párpados y producir relajación y combatir el estrés.

Aceites de esencias vegetales. Son extractos concentrados de diferentes plantas que al combinarse con aceites grasos son rápidamente absorbidos por la piel hacia el torrente sanguíneo llegando a todas las células de igual manera que al ser inhalado. Pueden ayudarnos a controlar el estrés y ansiedad, minimizar dolores físicos, recuperar energías, levantar el estado de ánimo, auxiliar en enfermedades respiratorias y digestivas, etc., dependiendo de la planta ocupada.

Pomada de Árnica. Su efecto analgésico y desinflamante sobre golpes, contusiones, torceduras, distensiones y lesiones musculares de cualquier tipo pareciera ser mágica.

Tintura de ajo. Las tinturas son extractos concentrados de las plantas obtenidas a partir de alcohol. Se utilizan en microdosis de 20 gotas. En este caso, las propiedades del ajo comprobadas científicamente incluyen: activa el sistema inmunológico, acción antibiótica y antifúngica, mejora la circulación y digestión, baja niveles de colesterol malo y triglicéridos, anticancerígeno, recalcificante, antioxidante, sirve para la gastritis, artritis, anemia, hipertensión, varices, hemorroides, diarrea, gripe, asma, tos, caries, anemia, nerviosismo, insomnio, etc.

 

La industria farmacéutica y las autoridades médicas han esclavizado y aprisionado la mente humana con el miedo a las enfermedades, para lucrar con ellas. Hace falta darse cuenta de ello, y de que hay opciones diferentes, la opción de nuestras raíces por ejemplo. La decisión está en cada uno de nosotros.


Olmo Eyatli

Socio de Oyameyo


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